viernes, 19 de octubre de 2012

Técnicas para el control de la activación: Relajación muscular progresiva.


En este post vamos a centrarnos en un procedimiento de relajación muy común en la terapia cognitiva conductual:

La relajación muscular progresiva (RMP), como técnica especialmente útil para la reducción del tono muscular y procedimiento más utilizado en terapia de conducta.

La RMP pretende conseguir un nivel de relajación general, así como un estado de autorregulación del organismo, sobre la base de la distensión de la musculatura esquelética y mediante una serie de ejercicios de tensión distensión de los principales grupos musculares. A pesar de que en el procedimiento original de Jacobson se describían más de sesenta ejercicios y varios meses de entrenamiento para lograr un nivel de relajación aceptable, en la actualidad los procedimientos basados en la RMP son considerablemente más breves en tiempo de entrenamiento y en ejercicios implicados. Una de las mejores adaptaciones y, sin duda una de las más utilizadas, es la que realizaron Bernstein y Borkovec (1973).
Lo habitual consiste en unas primeras semanas en las que se practicar una relajación larga (de alrededor de 16 grupos musculares y en torno a 30-40 minutos).
Posteriormente, conforme se adquiere habilidad en esta técnica se reduce tanto la duración como el número de ejercicios. Así, es corriente pasar a realizar ejercicios en cuatro grupos musculares (brazos, cabeza, tronco y piernas) o a uno solo que implique a todo el cuerpo. En muchos casos, lo que interesa finalmente es conseguir relajarse en situaciones en la vida real, en la que hay otras personas implicadas y que incluso no es apropiado siquiera tumbarse, sentarse, cerrar los ojos, o realizar ejercicio de tensión-distensión alguno. En estos casos debe aprenderse lo que podíamos denominar técnicas de “relajación disimulada”, en las que la tensión que se realice no debe advertirse por los presentes. En cualquier caso, la eficacia de estas formas abreviadas y “disimuladas” depende de la adquisición de un hábito previo de relajación, lo que hace necesario que se practique en un primer momento las formas más largas o profundas de relajación.

Las principales partes del cuerpo que están implicadas en los diferentes modos de RMP son las siguientes:
     Relajación de 16 grupos musculares:

1.       Mano y antebrazo dominantes

2.       Biceps dominante

3.       Mano y antebrazo no dominantes

4.       Biceps no dominante

5.       Frente

6.       Parte superior de las mejillas y nariz

7.       Parte inferior de las mejillas y mandíbulas

8.       Cuello y garganta

9.       Pecho, hombros y parte superior de la espalda

10.   Región abdominal o estomacal

11.   Muslo dominante

12.   Pantorrilla dominante

13.   Pie dominante

14.   Muslo no dominante

15.   Pantorrilla no dominante

16.   Pie no dominante

La descripción de cómo deben realizarse cada uno de los ejercicios de tensión-relajación es la siguiente:

1 y 3.- Apretar el puño, contrayendo mano, muñeca y antebrazo.

2 y 4.- Contraer el biceps empujando el codo contra el respaldo del sillón o contra el colchón.

5. Frente: elevar las cejas o arrugar la frente

6. Parte superior cara y nariz: arrugar la nariz y los labios

7. Parte inferior de la cara y mandíbulas: apretar los dientes y hacer una sonrisa forzada tirando de la comisura de los labios hacia afuera.

8. Pecho y garganta: empujar la barbilla como hacia abajo como si quisiera que tocara el pecho, pero al mismo tiempo hacer fuerza para que no lo consiga, es decir, contraponer los músculos frontales y posteriores del cuello.

9. Hombros y espalda. A la vez que inspira arquee la espalda como si quisiera unir los omoplatos entre sí.

10.- Abdomen. Poner el estómago duro y tenso, como si quisiera contrarrestar un fuerte golpe.

11 y 14.- Piernas: colocar la pierna estirada y subirla hacia arriba 20 cms, tensando y haciendo fuerza como si tuviera un peso en el pie, que debiera sujetar a una altura de 20 cms. Para relajar soltar la pierna y que caiga a peso.

12, 13, 15 y 16. Ejercicios de pantorrilla y pie. Existen dos movimientos:

a) estirar la pierna y la punta de los dedos como si quisiera tocar un objeto delante

b) doblar los dedos hacia atrás como si quisiera tocarse la rodilla con ellos.

 Es importante tener en cuenta que estos dos últimos ejercicios de tensión debe hacerlos SIN FORZAR. La tensión debe ser suave, es suficiente para relajar las pantorrillas y los pies sin producir ningún daño.
     Relajación de cuatro grupos musculares

Consiste en el mismo procedimiento que el anterior, pero agrupando en un movimiento los brazos dominante y no dominante, piernas y pies dominante y  no dominante y los músculos de la cara y cuello.
Este procedimiento acorta la relajación a 10 minutos, si bien el interés no consiste en batir records de velocidad en el proceso de relajación, sino en que adquiera un procedimiento de relajación más rápido que pueda utilizarlo en diferentes situaciones.

Hay una serie de indicaciones generales en el entrenamiento en RMP que es preciso tener en cuenta:

1.       Debe seguirse siempre una secuencia ordenada y procurar que sea la misma en todas las ocasiones (comenzando por las manos y acabando por los pies, o viceversa)

2.       No hay que preocuparse si se olvida algún músculo por tensar y relajar. En ese caso lo correcto es continuar con la relajación con el siguiente ejercicio que se recuerde. No obstante, para evitar los olvidos lo más adecuado es hacer un repaso mental de los músculos antes de comenzar la relajación.

3.       Debe tensarse durante 2 segundos aproximadamente y relajar el músculo dejándolo suelto, como si se separara de repente de los tendones que lo sujetan. Debe mantenerse el músculo relajado durante 15 segundos aproximadamente antes de tensar de nuevo.

4.       Nunca debe forzarse excesivamente el músculo. Al tensar NO se pretende producir un alto nivel de contracción, sino facilitar la distensión. Si se tensa con demasiada fuerza puede ser perjudicial y producir molestias (hay que tener especial cuidado cuando se tensan los pies).

5.       Al relajar, debe soltarse el músculo de repente, no hay que distendirlo lentamente pues ello requiere un control mayor de los músculos antagonistas.

6.       Es útil imaginar en cada momento los músculos que está tensando y relajando, especialmente el músculo relajado y notar cómo se sigue distendiendo por sí mismo después de soltarlo

7.       Es aconsejable concentrarse durante un tiempo en la agradable sensación de relajar cada músculo.

8.       Una vez que han relajado todos los músculos hacer un repaso mental de ellos comenzando del final al principio de la secuencia facilita una autoexploración de las partes que no se ha logrado relajar convenientemente.

 
Aprende a relajarte..
 

lunes, 15 de octubre de 2012

Mindfulness

El mindfulness puede entenderse como atención y conciencia plena, como presencia atenta y reflexiva a lo que sucede en el momento actual. Pretende que la persona se centre en el momento presente de un modo activo, procurando no interferir ni valorar lo que se siente o se percibe en cada momento. Como procedimiento terapéutico busca, ante todo, que los aspectos emocionales y cualesquiera otros procesos de carácter no verbal, sean aceptados y vividos en su propia condición, sin ser evitados o intentar controlarlos. El control sobre sucesos incontrolables, sujetos a procesamiento automático, requiere de la mera experimentación y exposición natural con la menor interferencia posible. Aunque el mindfulness ha adquirido una cierta notoriedad, sobre todo en USA, de mano de los valores orientales, refiere a algunos aspectos ya conocidos en psicología: la exposición y la autorregulación basadas en las técnicas de biofeedback o en el uso de la hipnosis, donde hay un dejar que los fenómenos perceptivos y sensoriales se muestren como ellos son. Su principal utilidad, más allá de las técnicas concretas que ofrezca, tal vez sea el contrastar con una psicología que propugna el control, el bienestar, la eliminación del estrés, la ansiedad, etc., mediante procedimientos que, a falta de esa experimentación natural, pueden contribuir a perpetuarlos.
Mindfulness es un término que no tiene una palabra correspondiente en castellano. Puede entenderse como atención y conciencia plena, presencia atenta y reflexiva. Los términos atención, conciencia y referencia al momento concreto están incluidos de lleno en su significado. Viene a plantear, por tanto, un empeño en centrarse en el momento presente de forma activa y reflexiva. Una opción por vivir lo que acontece en el momento actual, el aquí y el ahora, frente al vivir en la irrealidad, el soñar despierto.
Las connotaciones psicológicas del término son evidentes, aunque trasciende de lo meramente psicológico e impregna en un sentido más amplio un sentido de vida, una filosofía de la vida y una praxis, un modo de conducirse en situaciones y momentos concretos. El mindfulness no puede ser entendido de forma genérica sino que siempre es referido a un momento temporal concreto (presente).
Para terminar por acotar, si quiera de forma preliminar, el concepto hay que añadir que esa atención, conciencia y reflexión es de carácter no valorativo. Es una experiencia meramente contemplativa, se trata de observar sin valorar, aceptando la experiencia tal y como se da. Es una observación abierta e ingenua, ausente de crítica y valencia. Se diría que es una forma de estar en el mundo sin prejuicios: abierto a la experiencia sensorial, atento a ella y sin valorar o rechazar de forma activa y taxativa dicha experiencia.
El fenómeno así descrito es de evidente interés en psicología. Plantea en términos positivos cómo orientar la atención y la actividad, adecuándose de forma abierta a cada situación y señala de forma implícita los problemas que pueden derivarse de no centrarse en el momento presente en las condiciones señaladas. Así, para Linehan (1993) el entrenamiento en mindfulness supone instruir al paciente para que observe su cuerpo y lo describa, sin valoración y centrándose en el momento presente.
El mindfulness es considerado desde diversas perspectivas como un fin en sí mismo, como una filosofía de vida o modo de conducirse en ella. En esta óptica se considera el mindfulness como un tipo de meditación inserta en la cultura oriental y en el budismo en particular (Gremer, 2005), el ideal Zen de vivir el momento presente. Desde un punto de vista psicológico también se ha venido a considerar como un constructo de personalidad. Se pretende medir cuánto mindfullness "tiene" una persona y cómo puede afectar esto a diversas dimensiones psicológicas, así como procesos concretos.
Finalmente se considera también como una técnica y como un componente de las terapias desarrolladas en el marco del conductismo radical y contextual: terapia de aceptación y compromiso, terapia de conducta dialéctica o psicoterapia analítica funcional.
ASPECTOS NOVEDOSOS DE LA TÉCNICA
El mindfulness puede entenderse, como se ha señalado más arriba, como una forma de implicarse en las distintas actividades habituales, sean estas problemáticas o no. Se puede considerar, por tanto, como una habilidad que permite no sólo un punto de vista distinto sino que implica también conductas concretas.
Siendo precisos no se puede decir estrictamente que su planteamiento sea novedoso. Veamos, no obstante, sus elementos esenciales y su grado de innovación.
Centrarse en el momento presente.- Esta es una característica que ha sido definitoria del análisis funcional de la conducta y en consecuencia de la terapia de conducta. Sin embargo, el centrarse en el momento presente tiene en el mindfulness un sentido distinto. Se trata de centrarse y sentir las cosas tal y como suceden, sin buscar su control. No se centra en un pensamiento para cambiarlo por uno positivo. Se centra en un pensamiento o actividad, la que se proponga, en sí misma, sin ánimo de control sobre ella. ¿Qué utilidad puede tener esto? La de aceptar las experiencias y sensaciones tal y como se dan. Podría decirse que, de modo similar a como operan las técnicas de exposición, se le pide a la persona que permanezca en una determinada situación sintiendo lo que allí suceda. Esta actitud permite que lo que ha de suceder o sentir acontezca de un modo completo. El vivir lo que está sucediendo en el momento supone dejar que cada experiencia sea vivida en su momento. Se trata de no perder la experiencia presente en su sustitución por lo que tendría que suceder o lo que sucedió y se vivió.
Apertura a la experiencia y los hechos.- El centrarse en lo que sucede y se siente en el momento presente permite poner por delante los aspectos emocionales y estimulares frente a la interpretación de ellos. La fuerza del lenguaje, del pensamiento, para tamizar y vestir lo que se ve y lo que se siente, es evidente. Esta influencia es tal que frecuentemente lo verbal sustituye a lo real, homogenizando, uniformando y conformando la experiencia abierta a marcos predefinidos y estereotipados. Esto supone, ante todo, una falsificación de la experiencia y la pérdida de la riqueza que supone la variabilidad de los fenómenos perceptivos y emocionales. La persona que contempla un cuadro sólo es capaz de percibir (sentir) en la medida en que es capaz de mantenerse abierto a las cosas que le sugiere dicho cuadro. Esta observación debe guiarse, en lo principal, por ella misma. Dejando que unas sensaciones lleven a otras de modo natural. Las interferencias verbales (prejuicios), o el "estar en otro sitio", solo contribuyen a adulterar la experiencia.
Aceptación radical. El elemento esencial del mindfulness consiste en la aceptación radical, no valorativa, de la experiencia. Se trata de centrarse en el momento actual sin hacer ningún tipo de valoración y aceptando la experiencia como tal. Esto tiene un elemento de originalidad frente al proceder habitual en psicología. Lo positivo y negativo, lo perfecto e imperfecto en su diversos grados son aceptados como experiencias naturales, normales. Obviamente resulta más grato experimentar algo positivo pero se acepta como igualmente natural la vivencia de lo desagradable. Se trata, como se ha comentado anteriormente, de aceptar las experiencias, y las reacciones a ellas, como naturales, normales. El esfuerzo por no valorarlas y aceptarlas permite no rechazarlas: el malestar, el enfado, la contrariedad no es algo de lo que se haya de huir, sino que forman parte una experiencia humana que es preciso vivir. Esto contradice en gran medida ciertos tipos de mensajes que se transmiten socialmente, e incluso desde el ejercicio profesional de la psicología: el malestar es negativo, debe reducirse la ansiedad, controlar el estrés, reducir los pensamientos negativos, etc.
Elección de las experiencias.- Puede pensarse que el mindfulness consiste en vivir con atención plena, reflexiva, no valorativa y aceptando lo que acontece de forma un tanto determinista. Esto no es así. Las personas elijen de forma activa en qué implicarse, sobre qué actuar, mirar o centrarse. Los objetivos, proyectos y valores de cada cual determinan sobre qué atender o prestar su tiempo e interés. En suma, el que una situación sea vivida y caracterizada como mindfulness no quiere decir que no sea elegida. Sí quiere decir que una vez que una situación es elegida debe vivirse y experimentarse tal y como es, de forma activa, aceptando todo lo que se dé.
Control.-. La aceptación supone una renuncia al control directo. No se busca que la persona controle sus reacciones, sentimientos o emociones sino que los experimente tal y como se producen. Esto no supone, naturalmente, que los elementos de regulación emocional, fisiológico y comportamental no se produzcan pero sí que no buscan de forma directa. No se trata de reducir (controlar) el malestar, el miedo, la ira o la tristeza, sino de experimentarlos como tal; en todo caso el efecto que pudiera producirse sobre esas emociones será de naturaleza indirecta. Este aspecto contrata notablemente con los procedimientos psicológicos al uso y que buscan la reducción de la activación, el control de la ansiedad, la eliminación de los pensamientos negativos, etc.
Para recapitular se recogerán algunos de los elementos clave del mindfulness, según Germer (2004), estos son: (1) no conceptual, esto es prestar atención y conciencia sin centrarse en los procesos de pensamiento implicados; (2) centrado en el presente: el mindfulness siempre se da en y sobre el momento presente; (3) no valorativo, no puede experimentarse plenamente algo que se desea que sea otro; (4) intencional, siempre hay una intención directa de centrarse en algo, y de volver a ello si por algún motivo se ha alejado; (5) observación participativa, no es una observación distanciada o ajena, debe implicar lo más profundamente la mente y el cuerpo; (6) no verbal, la experiencia mindfulness no tiene un referente verbal sino emocional y sensorial; (7) exploratorio, abierto a la experimentación sensorial y perceptiva; y (8) liberador, cada momento de experiencia vivida plenamente es una experiencia de libertad.
LAS TÉCNICAS CONCRETAS
Una vez definidas la singularidades y ventajas del mindfulness, ¿cómo buscarlo o aplicarlo en términos prácticos?, ¿resulta positivo que una persona se conduzca todo el día como mindfulness? No hay datos empíricos hoy día que permita responde de forma clara a estas preguntas. Más adelante se podrá valorar más concretamente en qué casos es más apropiado insistir en su recomendación. Mientras tanto ¿cómo se consigue el mindfulness? En general se ha aplicado un tipo de entrenamiento que permite a las personas practicar en esas habilidades mindfulness. El procedimiento más utilizado incluye elementos cognitivos (meditación) junto con determinados tipos de relajación, o ejercicios centrados en sensaciones corporales. Recuerda, en gran medida, al entrenamiento en relajación progresiva, aunque también al entrenamiento autógeno (procedimiento de auto-hipnosis) y a la hipnosis en sí.
Jon Kabat-Zinn (1994) ha desarrollado y puesto en marcha un programa en el que se entrena a las personas en la adquisición de las habilidades relativas al mindfulness. Se entiende que, al igual que con la relajación, el entrenamiento y práctica en ellas permite la adquisición de unas habilidades que pueden generalizarse y tiene, posiblemente, sus efectos positivos en el funcionamiento ordinario de la persona.
A modo de ejemplo, y en el caso de la relajación, podría señalarse que cualquiera de los procedimientos utilizados podría ser adecuado, desde la perspectiva del mindfulness, siempre que se modificaran los elementos necesarios. A saber: que la persona no controla, sino observa, su respuestas fisiológicas; que la persona acepta cualquier cambio, sensación o movimiento, por ejemplo, que se produzca; que hay una implicación activa en la tarea planteada buscando conocer y sentir todo lo que acontezca en ella; que dicho interés activo no supone lucha o control sobre otras actividades competitivas (por ejemplo, si atendiendo a las sensaciones corporales el pensamiento se va a otros asuntos alejados de la tarea, una vez que la persona se da cuenta de la disgresión, no se enoja o contraría, sino que acepta dicha digresión y simplemente vuelve a atender a las sensaciones y tareas en que está implicado). En este contexto se puede utilizar el procedimiento denominado como body scan (Kabat-Zinn, 2002), que consiste en una mera experimentación en las sensaciones corporales asociadas al repaso activo del cuerpo. Otro procedimiento frecuentemente usado es la respiración. La persona se centra en ella y experimenta libremente todas las sensaciones que sucedan en torno al propio ritmo respiratorio. Insistiendo en todo momento en que no se pretende ni busca ejercer control alguno sobre la actividad corporal. Tampoco se busca la relajación como algo positivo en sí ni como estrategia de afrontamiento, sino como forma de practicar y experimentar el mindfulness.
Los procedimientos y ejercicios concretos pueden ser muy diversos. Algunos han sido desarrollados con objetivos específicos como el programa para la prevención de la depresión de Segal, Williams y Teasdale (2002). En dicho texto puede consultarse un programa detallado de ejercicios orientados a la práctica del mindfulness durante la mayor parte del día como forma de prevenir las recaídas en la depresión.
UTILIDAD DEL MINDFULNESS
Las técnicas que buscan que el paciente tenga experiencias mindfulness persiguen, ante todo, que la persona se deje llevar por las sensaciones que percibe. Se trata de promover, poner como punto fundamental de referencia, las sensaciones y emociones, dejando que ellas actúen de forma natural. Esto posibilita que la persona deje (permita) que determinadas actividades (emociones, cambios fisiológicos, etc.) que operan de forma autónoma (SNA) se regulen de acuerdo con sus propios sistemas naturales de autorregulación. La falta de información sensorial, activa (uso de técnicas de control, distracción, etc.) o pasiva (no atendiendo de forma intencional a dicha información), impide al organismo la información precisa y necesaria para tengan lugar los modos naturales de aprendizaje. Tomemos como ejemplo la conducta sexual. Masters y Johnson (1970) insistieron en definir como el rol de espectador el comportamiento de quien voluntariamente se aleja (pensando en otra cosa, ocupándose de otros temas, etc.) en una interacción sexual. Suponiendo que al no atender a estímulos que pueden provocar una excitación sexual se puede ejercer un control sobre ella, se obtiene precisamente el efecto contrario: sólo es posible "controlar" la excitación sexual cuando la persona recibe la información sensorial que acontece en esa experiencia. No es posible un aprendizaje sin información ligada a su ejecución. Es más, el aprendizaje será más eficiente cuanta más información se disponga.
El intento por bloquear el malestar, las emociones, el estrés, contraviene y altera, de forma física (fármacos) o psicológica (distracción, reestructuración, etc.) los mecanismos de feedback naturales del organismo que permiten regular. Este aspecto fue un elemento característico en el desarrollo de las técnicas de biofeedback y de los modelos de autorregulación que se propusieron para su desarrollo (ver Schwarzt, 1977). Puede señalarse, al igual que en el ejemplo antes comentado de la actividad sexual, que el único modo en que los servomecanismos (feedback positivo y negativo) del organismo pueden operar en cuando los canales de información sensorial reciben y transmiten la información relevante de un modo eficiente (ver Corrigan, 2004).
Esto no quiere decir que el uso de los fármacos o técnicas psicológicas como la reestructuración cognitiva, reducción de la activación fisiológica, distracción, etc., no sean adecuadas. Son procedimientos útiles y eficaces en determinados problemas y momentos, sin embargo deben considerarse con cautela. Cuando impiden que la persona experimente de forma real las sensaciones y emociones ligadas a una determinada situación pueden dificultar y agravar en problema en lugar de sortearlo. La racionalización y contextualización de un problema es necesaria pero la experimentación y aceptación de las sensaciones y emociones que nos procura es esencial. Esto es bien conocido en un ámbito especialmente relevante de la intervención psicológica: los trastornos de ansiedad. La exposición a las situaciones evocadoras de ansiedad y la experimentación de sus efectos es un elemento esencial en su tratamiento.
 
 

jueves, 11 de octubre de 2012

Beneficios de la mediación juvenil


Las intenciones de la mediación en contexto de la justicia juvenil han ido cambiando o evolucionando con los años. La ley 4/92 no hacía referencia alguna a la mediación, contemplando la reparación de la víctima. La mediación sería el“ modo” de reparar los daños a las víctimas.

La entrada en vigor de la Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la responsabilidad penal del menor, marca una nueva etapa en materia de legislación penal en menores.

La víctima se hace más presente en el proceso que en la Ley Orgánica 4/92, reconociendo su situación de víctima y la posibilidad de participar en la resolución del conflicto.

El artículo 19 de la Ley 5/2000 plantea el sobreseimiento del expediente por conciliación o reparación entre el menor y la víctima, y según el artículo 51.2 de la L.O 5/2000, el juez podrá dejar sin efecto la medida impuesta en fase de ejecución, cuando se realice la conciliación del menor con la víctima.

Por otro lado, la edad también se modifica pasándose de la franja de 12/15 años a la de 14/17 pudiéndose alcanzar hasta los 21. Además de la implicación de los jueces mediante el artículo 2.2. Sobre la responsabilidad civil.

La mediación pues, se venía centrando en el menor exclusivamente para dar un cambio sustancial con el tiempo, y centrarse además en las víctimas.

Una inclusión de la víctima, para facilitar la mediación, el entendimiento entre ambas partes.

En cuanto a los beneficios de la mediación podemos dividirlos en dos, beneficios para la víctima y para el menor infractor:

En primer lugar se indica la responsalización en el proceso. Es decir, el entendimiento consciente por parte del menor, de las consecuencias de sus actos, para con la víctima, y para con él o ella mismo. Es un claro beneficio que facilitara enormemente la empatía y por tanto no volver a cometer actos de ese tipo.

Así mismo, permite el proceso, una toma de conciencia, de sus actos y de cómo repercuten en la vida de las personas.

Otro de los beneficios de la mediación juvenil, en este contexto, es que al introducir a la victima existe un cambio en la actitud del menor siendo imposible que no piense, reflexione sobre su propia conducta. La mediación implica un ejercicio de introspección, fundamental para la propia conciencia del problema y para la resolución favorable de los conflictos.

Por otro lado, la mediación trabaja con el sentimiento de culpa evitando que éste frivolice o realice una mala “lectura” de los acontecimientos.

Permite que la persona pueda alcanzar un sentimiento de haber concluido su propia labor en la situación, siendo muy enriquecedora para esta persona, que se considerara responsable del acto juzgado, pero también responsable de la solución.

En último lugar, la mediación fomenta el autocontrol, previniendo así la reincidencia. El menor asumirá los conocimientos y las experiencias adquiridas propiamente por su trabajo en todo el proceso de mediación.

Por otro lado, en el proceso de mediación, también existen múltiples beneficios para las víctimas que al participar en dicho proceso, reducen, alivian, y solucionan varios daños, reduciendo pues la victimización.

Se convierte la mediación en un espacio de atención y escucha donde puede exponer libremente sus miedos, el daño sufrido, sus temores. Así mismo, es un espacio de información donde recibe todo lo concerniente al proceso judicial.

Es un espacio además de desdramatización, donde se intenta que la victima relativice lo sucedido para poder seguir con su vida, y superar el dolor o el trauma sufrido. Es pues, un espacio de reparación.

Finalmente, he de destacar, que la mediación es favorable para ambas partes, en el sentido de que, se abren los canales de comunicación entre las dos partes, existe un encuentro productivo, donde se dialoga, en un clima adecuado.

 


Desarrollo Positivo en Adolescentes...

A pesar del predominio del modelo centrado en el déficit, en los últimos años ha surgido un nuevo modelo centrado en el desarrollo positivo y en la competencia de los adolescentes. De acuerdo con este enfoque, una adolescencia saludable y ajustada y una adecuada transición a la adultez requieren de algo más que la evitación de algunos comportamientos como la violencia, el consumo de drogas o las prácticas sexuales de riesgo. Así, el modelo adopta una perspectiva centrada en el bienestar, pone un énfasis especial en la existencia de condiciones saludables y expande el concepto de salud para incluir las habilidades, conductas y competencias necesarias para tener éxito en la vida social, académica y profesional.
Este enfoque emplea un nuevo vocabulario, con conceptos como desarrollo adolescente positivo, bienestar psicológico, participación cívica, florecimiento, iniciativa personal o recursos o activos para el desarrollo. Estos conceptos comparten la idea de que todo adolescente tiene el potencial para un desarrollo exitoso y saludable.
     Este modelo se sitúa en la línea de los modelos sistémicos evolutivos actuales que asumen el principio de que las relaciones entre el sujeto y su contexto constituyen la base de la conducta y el desarrollo personal: el desarrollo humano no está predeterminado, y es probabilística y relativamente plástico pues siempre hay posibilidad y potencialidad para el cambio. Desde este enfoque del desarrollo, la conducta individual y social no puede reducirse a influencias genéticas y se enfatiza que la potencialidad para el cambio en la conducta es una consecuencia de las interacciones entre el individuo en desarrollo, con sus características biológicas y psicológicas, y su familia, su comunidad y la cultura en que está inmerso. Por lo tanto, debemos mostrarnos optimistas acerca de la posibilidad de intervenir, no sólo de cara a la prevención de conductas problemáticas, sino también para la promoción de conductas positivas.
Podemos afirmar que un adolescente tiene un desarrollo positivo, si está implicado en una serie de relaciones saludables con su contexto. Lo importante es encontrar fórmulas que permitan crear un ajuste óptimo entre el sujeto y su entorno, a través de políticas públicas y de programas comunitarios. Como tendremos ocasión de comentar más adelante, este último aspecto es fundamental, y nos remite al concepto de recursos o activos para el desarrollo.
 Aunque el modelo del desarrollo positivo podría considerarse como opuesto al modelo del déficit, en realidad se trata de modelos complementarios, ya que reducir y prevenir los déficits y problemas de conducta y promover el desarrollo y la competencia son caminos paralelos.
En cuanto a las características del modelo del desarrollo positivo adolescente destacamos las siguientes...
Este enfoque considera a jóvenes y adolescentes como recursos a desarrollar más que como problemas a solucionar.
Enfatiza las potencialidades más que las supuestas carencias de los adolescentes, incluso de los más desfavorecidos y vulnerables.
Parte de una visión del adolescente como un individuo deseoso de explorar el mundo, que va ganando en competencias y que adquiere la capacidad para hacer su contribución al mundo en el que vive.
Persigue el objetivo de comprender, educar e implicar a los adolescentes en actividades productivas y significativas, en lugar de ocuparse de corregir, curar o tratar sus conductas problema.
Considera que la ausencia de problemas no garantiza un desarrollo saludable  y una preparación para la adultez.
El desarrollo de la competencia del sujeto es factor de protección que hace al adolescente más resistente y previene el surgimiento de problemas de ajuste psicológico y comportamental.
Los estudios llevados a cabo por el Search Institute (Scales, Benson, Leffert & Blith, 2000) muestran cómo aquellos adolescentes que gozan de una mayor número de recursos o activos presentan un desarrollo más saludable y positivo.  Este desarrollo positivo se pone de manifiesto en algunos indicadores de “florecimiento” como el éxito escolar, las conductas prosociales, el interés por conocer personas de otras culturas, el cuidado del cuerpo y la salud, la evitación de los riesgos, la demora de las gratificaciones o la superación de adversidad. Cuando estos activos no están presentes será menos probable ese desarrollo positivo y serán más frecuentes conductas problemáticas tales como el consumo de sustancias, las conductas sexuales de riesgo, los trastornos depresivos y las tendencias suicidas, los comportamientos antisociales y violentos y los problemas escolares.
 
 
Felices!!
 
 
 
 

lunes, 8 de octubre de 2012

Del Coaching...

 
Las exigencias del momento actual de crisis, sin duda, están evidenciando la necesidad de mejorar nuestro rendimiento profesional, con el fin de ser capaces de afrontar con éxito los mayores retos. Y al mismo tiempo, estas mayores exigencias están poniendo de manifiesto, en muchos casos, nuestra imposibilidad de seguir al ritmo que exigen las circunstancias, por encontrarnos ya al límite de nuestras posibilidades.

  En este contexto, el trabajo de coaching resulta tremendamente efectivo, dado que el coaching, en esencia, constituye un proceso de superación personal, dirigido a capacitar a las personas para que puedan llegar a ser su mejor yo, y puedan desplegar todo el talento que llevan dentro, capacitándolas así para que puedan superar sus mayores retos.
Y es que el coaching parte del convencimiento, contrastado por la experiencia en la vida real, de que tod@s poseemos en nuestro interior los recursos necesarios para superar cuantos problemas y retos nos depare la vida.

  El proceso de coaching es valioso, precisamente, porque, te ayuda a que seas tu mejor tú, permitiéndote con ello que puedas alcanzar cuanto te propongas.
A continuación, estas son algunas de las áreas donde puede ayudarte un o una
 Coach Personal:

 Área de desarrollo personal
• Resolver preocupaciones económicas
• Aprender a tener más confianza en uno mismo
• Gestionar mejor los conflictos
• Administrar bien el dinero
• Eliminar lo que no me gusta
• Desarrollar un plan para conseguir un estilo de vida propio
• Vivir con más vitalidad y preocuparse menos
Área de carrera
• Identificar valores
• Encontrar lo que realmente te motiva, tu pasión
• Detectar tus puntos fuertes, tu talento
• Desarrollar posibles opciones de carrera
• Conseguir más ingresos
Área de relaciones
• Superar una ruptura, reparar una relación, encontrar una pareja
• Estableces límites, mejorar la forma de comunicación, identificar
necesidades
Área de gestión del estrés
• Reducir el estrés
• Identificar necesidades básicas
 
 
 
 

De la terapia cognitívo-conductual y sus utilidades..

 
 
Esta corriente psicoterapéutica surge en la década del 50 e incorpora paulatinamente estrategias y procedimientos de la Psicología cognitiva (Bandura, Ellis, Beck, Meichenbaum), hasta adoptar la denominación que posee actualmente, Terapia Cognitivo-Conductual.

Tanto por la variedad de estrategias terapéuticas disponibles como por su eficacia, este enfoque se ha extendido a un amplio rango de tra
stornos psicológicos, así como a la promoción y prevención en salud.

La Terapia Cognitivo-conductual considera que las personas nacemos con una herencia y un determinado temperamento, con los cuales comienza a interactuar con su entorno, aprendiendo pautas de comportamiento, tanto beneficiosas como perjudiciales para sí mismo y/ o para los demás. El término conducta se entiende en un sentido amplio, abarcando conductas visibles, así como pensamientos, sentimientos y emociones.

Es en la interacción familiar temprana y en el intercambio social y cultural posterior, donde se produce el proceso de adquisición de nuestra manera habitual de pensar, sentir y actuar. Así sentimos miedo en algunas situaciones, alegría en otras, aprendemos a resolver ciertos problemas, mientras que otros se nos van de las manos.

Ahora bien, el proceso de aprendizaje no es unidireccional, se trata de una compleja secuencia de interacciones, por lo que no somos receptores pasivos de la influencia del medio. Todo aprendizaje ocurre siempre en un individuo que trae consigo una determinada constitución genética y una historia personal y única. Esto explica que ante una misma situación cada persona reaccione de manera diferente.

El enfoque cognitivo-conductual investiga cómo aprendemos, es decir los principios que explican el aprendizaje, tanto de comportamientos deseables como perjudiciales. El qué aprendemos, es algo que depende de la constitución genética y, fundamentalmente, de las experiencias de vida particulares e intransferibles de cada persona.

Algunos de estos aprendizajes nos ayudan a sentirnos bien, a relacionarnos adecuadamente con los demás y a lograr lo que nos proponemos. Otros en cambio, nos generan dolor, resentimiento, dañan nuestra salud y nuestras relaciones interpersonales. A ellos estará dirigida la terapia. las principales característica de ésta son: e
s de corta duración, en comparación con otras modalidades de psicoterapial, os consultantes pueden ser una persona, una pareja, una familia o un grupo, es activo-directiva, esto significa que los cambios requieren compromiso y un rol protagónico de la persona, quien no se limita a concurrir a las sesiones, sino que además va produciendo cambios graduales en su vida cotidiana. El terapeuta es más directivo: complementa la escucha con intervenciones que promueven no solo la reflexión sino además la acción.
 Se incluyen tareas para realizar entre las sesiones, como forma de poner en práctica los aspectos trabajados en la consulta. Se genera una relación colaboradora entre terapeuta y paciente, en la que el rol del terapeuta consiste en asesorar y acompañar en el camino hacia los cambios que se deseen promover.
Está orientada al presente. La reflexión sobre el pasado tiene como finalidad generar cambios en el presente en pro de una vida más plena y gratificante.
 Se considera que la terapia es efectiva en la medida que el paciente logre las metas que se propuso y mejore su calidad de vida.
 

sábado, 6 de octubre de 2012

Hombres Tóxicos..


¿Cómo saber que se está en una relación tóxica? Para Lillian Glass, una buena manera de identificar a una persona ‘tóxica’ es cuando uno siente que le provoca emociones negativas, cuando no lo trata bien y afecta su comportamiento y autoestima.
 
La gente tóxica’, explica la terapeuta de pareja Nelly Rojas de González, ejerce su poder sobre personas vulnerables y generalmente muy inseguras. Las relaciones de este tipo no son exclusivas de los jóvenes. “Son comunes a cualquier edad y entre los mayores son realmente desgastantes y difíciles”, agrega Rojas de González

 
Pero, ¿Cómo es un Hombre tóxico?
 
Según Glass, es un hombre que hace que una mujer se sienta mal consigo misma, que se sienta menos
de lo que es, que no la apoya y que le complica la vida.
La mayoría de las mujeres se sienten atrapadas cuando se ven metidas en una relación con un 
hombre tóxico: o tienen miedo de dejar esa relación o no saben por dónde empezar a cambiar sus
circunstancias
 
En su libro, incluye cuestionarios muy interesantes y que os invito a realizar:

1. ¿Me hace sentir enfadada con él?

2. ¿Me pongo triste al pensar en él?

3. ¿Siento desprecio por él?

4. ¿Me da asco o repulsión?

5. ¿Me siento violenta cuando está cerca?

6. ¿Me hace sentir culpable?

7. ¿Me hace sentir vergüenza?

8. ¿Me provoca celos?

9. ¿Pierdo el buen humor cuando está a mi alrededor?

10. ¿Me da miedo?

Las preguntas a las que has respondido afirmativamente son las que te indican qué emociones
 
negativas sientes en relación con ese hombre tóxico.


Cuestionario: Cómo se comporta contigo
 
Una vez identificada la emoción negativa que provocan, es igualmente importante descubrir las
 razones por las que nos hacen sentir mal.   Responde a estas preguntas para establecer con exactitud los comportamientos que provocan esa reacción:
 
Comportamiento Sádico:
 
1. ¿Te dice cosas mezquinas o crueles y después añade: «Era
broma»?
2. ¿Se ríe de ti cuando no te encuentras bien o cuando estás disgustada
por alguna razón?
3. ¿Hace comentarios sarcásticos?
4. ¿Parece disfrutar cuando dice cosas que te disgustan o te
avergüenzan?
5. ¿Hace bromas a tu costa?
6. ¿Da la impresión de que le gusta humillarte o denigrar a los
demás?

Comportamiento Manipulador:


1. ¿Le da la vuelta a las cosas verbalmente hasta que parece que
todo es culpa tuya?
2. ¿Te niega las muestras de cariño o el sexo como forma de
castigo si no haces lo que quiere?
3. ¿Tiene problemas financieros y te pide dinero con frecuencia?
4. ¿Insiste en que hiciste o dijiste algo que no fue así y después
insinúa que tu memoria no funciona bien, aunque no sea cierto?
5. ¿Intenta sabotearte en secreto?
6. ¿Se contradice a menudo, incluso dentro de la misma frase?
7. ¿Provoca problemas o discusiones y peleas?
8. ¿Le echa más leña al fuego cuando hay algún problema, haciendo
que las cosas se pongan peor?
9. ¿Te da la impresión de que te manipula y que manipula a los demás con maquinaciones o ideas retorcidas?
Comportamiento Falso:

1. ¿Le has pillado mintiendo?
2. ¿A menudo maquilla la verdad?
3. ¿Alguna vez te oculta alguna información importante o le resta
importancia?
4. ¿En el ámbito laboral lleva a cabo prácticas cuestionables que
te impactan?
5. ¿Te ha cogido dinero sin permiso?
6. ¿Llega tarde a menudo o hay ausencias injustificadas que
pueden indicar que lleva una doble vida?
7. ¿Te ha sido infiel alguna vez (o más de una)?
 

Comportamiento Egoista:

1. ¿Alguna vez ha cedido en algo por ti, sin contar las veces que
lo ha hecho porque realmente le convenía a él?
2. ¿Alguna vez ha demostrado que eres su prioridad principal
desde un primer momento, o es siempre algo que solo demuestra
después de «sopesarlo»?
3. ¿Está ausente muy a menudo o siempre tiene excusas para no
estar ahí cuando realmente le necesitas?
4. ¿Habla siempre de sí mismo y no presta mucha atención a tus
cosas?
5. ¿Sus necesidades siempre van primero?
6. ¿Se niega a cambiar conductas personales poco higiénicas o
descuidadas que tú no puedes soportar?
7. ¿Alguna vez gasta dinero en ti o te compra regalos?

Comportamiento Poco comunicativo:
1. ¿Normalmente se queda muy callado cuando está disgustado?
2. ¿Es muy difícil conseguir que se abra?
3. ¿Es distante, frío, muy reservado o no muestra emociones
hasta el punto de que resulta complicado conocer sus sentimientos?
4. ¿No dice abiertamente dónde está o qué ha estado haciendo?
5. ¿Se muestra evasivo ante las preguntas sobre sus negocios o
su trabajo?
6. ¿Ignora tus preguntas?

Comportamiento Crítico:
 
1. ¿Critica a amigos o familiares?
2. ¿No deja de ponerle pegas a tu forma de vestir, a tu edad, a tu
peso o a tu conducta?
3. ¿Siempre te menciona las cosas que haces mal?
4. ¿Habla mal de su ex o de otras mujeres de su vida?
5. ¿Es crítico con las mujeres en general, sobre todo con su apariencia?
6. ¿Te contradice o niega a menudo lo que tú dices?
7. ¿Parece disfrutar criticando a la gente?
8. ¿Duda siempre de todo el mundo?

Comportamiento Furioso:
1. ¿Tiene algún asunto sin resolver con su madre o con alguna
otra pariente femenina?
2. ¿Es cruel o mezquino?
3. ¿Se siente inferior y siempre está enfadado con alguien?
4. ¿Te habla a menudo con un tono hostil o agresivo?

5. ¿Te habla de forma que parece que está enfadado por algo que has hecho tú?
6. ¿Te critica con frecuencia? 7. ¿Te grita o te insulta?
8. ¿Te lanza acusaciones infundadas?
9. ¿Insiste en hacer las cosas a su manera y si no lo consigue se
enfada contigo?
10. ¿Explota de repente por cosas insignificantes o incluso sin
razón aparente?
11. ¿Te ha empujado o zarandeado alguna vez?
12. ¿Te ha pegado alguna vez o ha cometido algún maltrato físico?
13. ¿Da puñetazos a las paredes o rompe cosas cuando está enfadado?
14. ¿Grita o se muestra agresivo con las personas que le están
prestando un servicio o con sus subordinados?
15. ¿Se lo guarda todo y de repente explota en un torrente de ira
contra ti?
16. ¿Te ha dado palmaditas en la cara o algún azote diciendo
que es «con cariño»?

Comportamiento Vergonzoso:
 
1. ¿Te critica o te dice lo que estás haciendo mal delante de
otros?
2. ¿Te grita en público?
3. ¿Comparte asuntos personales con amigos, familiares o incluso
extraños?
4. ¿Habla tan alto o es tan escandaloso o impertinente que te
avergüenza a menudo?
5. ¿Te menosprecia o te habla mal delante de otros?
6. ¿Intenta intimidarte con sus conocimientos, su posición o su
dinero?
7. ¿No le da importancia a tus sentimientos, tus ideas o las cosas
que le pides?
8. ¿Es encantador con los demás mientras que a ti no te hace
mucho caso?
9. ¿Habla más educadamente con los desconocidos que contigo?
10. ¿Te llama tonta o estúpida?
11. ¿Pasa a menudo de ser amable a ser cruel en un abrir y cerrar
de ojos?
12. ¿Tiene arrebatos incontrolables?
13. ¿Te da vergüenza ver cuánto alcohol o drogas consume?

Comportamiento Controlador:

 
1. ¿Intenta mantenerte alejada de amigos y familiares?
2. ¿Siempre te dice cómo debes vestirte y actuar o qué debes
decir?
3. ¿Te exige que tengáis sexo aunque a ti no te apetezca?
4. ¿Te pide que hagas cosas con las que no te sientes cómoda?
5. ¿Tienes que hacerlo todo siempre a su manera?
6. ¿Te da sermones o charlas y presta poca atención a lo que le
respondes?
7. ¿No te deja hablar durante mucho tiempo y constantemente
te interrumpe o habla más alto que tú?
8. ¿Se mete en tus asuntos aunque a ti no te guste que lo haga?
9. ¿Intenta que tú adoptes su forma radical de pensar?
10. ¿Es tacaño en temas de dinero o de demostraciones de cariño?

Comportamiento Celoso:
1. ¿Es competitivo e intenta siempre quedar por encima de ti
con un claro afán de superioridad?
2. ¿Hace alarde de otras mujeres delante de ti a propósito?

3. ¿Se siente intimidado por tu profesión o intenta menospreciar tu trabajo?
4. ¿Te acusa de cosas que no son ciertas?

Si has respondido afirmativamente a alguna de estas preguntas, deberás plantearte si tienes un hombre tóxico en tu vida, y qué es lo que puedes hacer para solucionarlo...

¿Y qué hay de las mujeres tóxicas? La respuesta de la autora es veloz: “Por supuesto que las hay, y toda la información en su libro se aplica igualmente a ellas. “El libro no es una acusación al sexo masculino sino todo lo contrario, trata de la curación. De ambos: hombres y mujeres”.

Tóxico es todo aquel que te provoca emociones negativas, que se porta mal contigo y no te trata bien, y que te hace sentir mal, afectando de esta forma a tu comportamiento y a tu autoestima. El instinto, afirma Glass, es un gran aliado, porque es él antes que nadie quien suele avisar: “Llamado así, o sexto sentido o presentimiento, pero ¡escúchalo! Y recuerda siempre que el cuerpo no miente. Ni tampoco lo hacen la voz ni los patrones del discurso”.
Ella intenta enseñar a identificar tales elementos dañinos en cuestión; a saber otear una bandera roja en el horizonte, cual baliza que indica: por ahí no pases; este no te conviene; hasta aquí hemos llegado; por esto no voy a pasar; esto no se puede tolerar… Y muestra a través de conferencias y cursos, columnas en revistas, participaciones en programas de televisión muy populares y en sus libros, cómo neutralizar el efecto de estos encuentros y relaciones desafortunados, a curarse del mal y a saber crear una vida nueva, con lo aprendido de la pasada (y fracasada).

 En su web (www.drlillianglass.com), además de contacto permanente con sus lectores, analiza fotografías personales para leer en ellas la relación de pareja. La grafología de los cuerpos.

 

Libre de Tóxicos..

 

martes, 12 de junio de 2012

Beneficios de la Risoterapia en las personas mayores.


      Según diversos estudios un minuto de risa diario equivale a 45 minutos de relajación: «Reírse incrementa la autoestima y la confianza en personas deprimidas, supone un refuerzo inmunológico, corta los pensamientos negativos (ya que no podemos reír y pensar al mismo tiempo) elimina el miedo y ayuda a minimizar los problemas».
Algunos expertos afirman que reírse tres veces al día es suficiente siempre y cuando sea por más de un minuto cada una. El psiquiatra William Fry, quien ha estudiado los efectos de la risa por más de 25 años, asegura que tres minutos de risa intensa equivalen para la salud a cerca de diez minutos de remar enérgicamente.
Beneficios de la risoterapia en personas mayores:
 
       Psicológicos:
    Numerosos estudios han demostrado que el buen humor, sonreir, y disfrutar de una actividad ociosa disminuye la depresión, la ansiedad, y/o el estrés. Distrae la mente de pensamientos negativos, nocivos para la felicidad.
         Imunológicos:
 
Aumenta las proteinas que combaten las infecciones gamma, fortalece el sistema imnunitario aumentando las IgA y las células T.
 
         Respiratorios:
 
Reduce el ronquido y aumenta la capacidad pulmonar, ya que hace vibrar el diafragma mediante contracciones clónicas por lo que se oxigena mejor.
 
 
        Circulatorios:
 
Mejora la circulación venosa por el masaje vibratorio y por la relajación de los músculos, así mismo, fortalece el corazón y reduce la tensión arterial
 
         Hormonales:
 
Libera endorfinas que combaten el dolor y producen bienestar. También libera adrenalina, serotonina, y dopamina.
 
        Comunicación.
 
Mejora las relaciones interpersonales y facilita la comunicación. Es una forma de relacionarse con personas que se encuentran en situaciones vitales  muy parecidas, con enormes beneficios para la salud física y mental. 
 
 
      Musculoesquelético.
 
Aumenta la flexión muscular y tonifica los músculos. Fundamental para mejorar algunas patologías asociadas a la edad.
 
 
     Descanso y sueño.
 
Descarga energía que permite el descanso físico e intelectual. Combate el insomnio al producir una fatiga sana    
 
 
    Correcta eliminación: 
 
Debido al movimiento gástrico mejora el estreñimiento.
 
 
   Digestión.
 
La mejora por producir una vibración del hígado, que favorece la secreción de los jugos gástricos y de la saliva. Quema calorías
 
Rie y Libérate